
A pesar de su prolífica y exitosa carrera como actriz, Lauren Bacall siempre llevó sobre sus espaldas la sombra de uno de los pesos pesados de Hollywood: su marido, Humphrey Bogart. 25 años menor que él, una jovencísima Lauren Bacall conquistó al héroe americano en 1944, cuando rodaban Tener y no tener. Desde entonces compartieron cartel en tres ocasiones más. Juntos coprotagonizaron un título clásico del cine negro: Cayo Largo, de John Huston, en el que Bacall interpreta a la seductora y distante Nora Temple.
De una belleza un tanto exótica, muy a lo siglo XXI, destacaba por sus grandes ojos y sus gruesos labios. No puedo terminar sin acordarme de la piel tan perfecta y satinada que presume en sus películas (resultado, todo hay que reconocerlo, del blanco y negro y de la iluminación) y que sería la envidia de cualquiera actriz actual infestada de botox. Y hablando de botox, en una de las últimas pelis en las que participó, Dogville (2003) de Lars von Trier, Lauren Bacall trabajó junto a Nicole Kidman. Y tales fueron los aires de grandeza de Nicole, que en una rueda de prensa la Bacall tuvo que bajarle los humos y decirle: “Chata (traducción no real), aquí la única estrella que hay soy yo”. ¿Alguien lo dudaba?
De una belleza un tanto exótica, muy a lo siglo XXI, destacaba por sus grandes ojos y sus gruesos labios. No puedo terminar sin acordarme de la piel tan perfecta y satinada que presume en sus películas (resultado, todo hay que reconocerlo, del blanco y negro y de la iluminación) y que sería la envidia de cualquiera actriz actual infestada de botox. Y hablando de botox, en una de las últimas pelis en las que participó, Dogville (2003) de Lars von Trier, Lauren Bacall trabajó junto a Nicole Kidman. Y tales fueron los aires de grandeza de Nicole, que en una rueda de prensa la Bacall tuvo que bajarle los humos y decirle: “Chata (traducción no real), aquí la única estrella que hay soy yo”. ¿Alguien lo dudaba?